Si la clase fuera una plaza. Análisis geográfico de mi clase

24.11.2014 00:16

Si la clase fuera una plaza.

Acercamiento geográfico a mi clase.

 

¿Sería un ejemplo magnifico del no lugar?

 

Ese espacio que no permite mostrarnos como somos, si no que nos determina hacía un futuro determinado, es decir, mas allá de convertirse en un “no lugar” corre el peligro de ser un “sin lugar”, es decir, que corrompiendo la esencia de cada persona, dejamos de habitar nuestro entorno para convertirnos en mero mobiliario del mismo.

 

¿es la clase un elemento vivo o muerto, un clase dura o blanda, un espacio lleno o vacío?

 

Veamos como es la clase, para poder entender las respuestas a la pregunta citada. La clase en general tiene un color grisáceo, la luz es una luz blanca, cuenta con un pequeño corcho para colgar noticias y existen varias perchar para colgar, mayoritariamente los abrigos, por otro lado, la clase se compone por dos zonas, bastante bien diferenciadas, la primera de ellas es la mayoritaria, la que mas espacio ocupa, se visualiza “llena” de sillas rígidas, unidas unas a otras, con poco espacio entre ellas, todas ellas exactamente iguales, enfrente a ellas un largo tablero formando una serie de lineas horizontales perfectas. Todas las sillas se orientan hacia, lo que podríamos denominar, un escenario, un altar, allí se ve toda una parafernalia de aparatos tecnológicos, una mesa bastante mas amplia que el tablero anteriormente citado, y una silla acolchada, bastante mas cómoda que cualquiera de las sillas anteriores.

Todo esto podría determinarse con el término: Desarrollo geográfico desigual. Y por tanto, podemos ver claramente una parte, la más amplia, como la clase dura, mientras que la otra, seria la parte blanda.

 

Añadiremos a esta parte, que la parte dura, al ser la más extensa, hace referencia, a una mayoría que no ejerce el poder, mientras que la parte blanda, es la que a pesar de ser la minoría, representa el poder, lo ejerce y lo impone mediante este desarrollo geográfico.

 

Esto nos lleva además a plantearnos las diferentes fronteras invisibles con las que nos encontramos. Las lineas horizontales que forman las sillas y los tableros dificulta la entrada y salida de las personas con total normalidad. La pared grisácea y los percheros limita el uso de la pared para colgar o pegar cosas sobre la misma, quedando el único espacio el pequeño corcho. A la vez el tono de luz blanca, hace el espacio un lugar, muerto, como un hospital, fomentando el silencio y limitando por tanto, la motivación y la participación de las personas que acuden a la clase.

 

Esto nos plantea la duda de si la clase es un lugar de habitabilidad, es decir es un espacio de vida o de simple uso. Desde aquí podemos observar también como además de lo citado con anterioridad el espacio tiene que ver con la gente que lo habita. ¿Cómo habitamos la clase?

Como un espacio de tránsito: Paso por la clase, sin darme cuenta de nada de lo que sucede.

Como un espacio de circulación: Paso por la clase, cojo apuntes y después me marcho, sin dejar parte de mi.

Como un espacio de estado: Paso por la clase, me paro, observo, escribo, propongo, me siento cómodo.

 

Si tenemos en cuenta, lo anterior, entenderemos las dificultades con las que la clase puede llegar a ser un espacio de estado para las personas que la habitan, sobretodo aquellas que forman parte del espacio duro/muerto, repito, las mayoritarias. Mientras que para la o las personas que se encuentran en el espacio blando/vivo es mucho más fácil hacer del espacio un lugar de estado, es decir, de estar.

 

¿Se trataría por tanto, de una marginación expectante dada y creada por la Academia, o los que hacen la Academia, para seguir pues manteniendo un sistema anacrónico del espacio Clase?

 

Esta última pregunta, nos invita a hacer un paseo por la historicidad de la clase, o mejor aún, la Escuela como sistema de aprendizaje. Aquí llega el momento de citar a Michael Foucault cuando dice que la institución escolar es una estructura de poder para reprimir y domesticar el cuerpo social a fin de introducir sutiles mecanismos para mantener los privilegios y los grupos dominantes en el poder.

 

Por tanto, podemos entender que el que HACE Y CONSTRUYE la clase es el poder de la Academia acompañada por sus siervos de la Masa fluctuante Académica. Que con sus DIDI ( Discurso del dictador, dictado del docente) muestra ese espacio de poder, además la lógica del espacio, también queda reflejada en el Espacio Mercancía, aquel que muestra al individuo exactamente igual unos a otros, es la conversión del estudiante en un cliente. La individualidad de la persona deja de valorarse, calificarse. ¿Cómo pues podemos valorar la INDIVIDUALIDAD de la clase? El alumnado se haya envuelto bajo la preocupación hacía los exámenes, hacía la escritura, hacía el contenido, importancia creada por ese espacio poder y mercancía.

 

Todas estas preocupaciones divisorias técnicas (las vistas anteriormente) o sociales (financiación de la carrera, aprobación de los exámenes, pérdida de los lazos comunitarios...) hacen que el alumnado se base en un espíritu cívico-normalizando olvidando el espíritu convictivo para recuperar el Espacio de relación (lugar de encuentro, de compartir).

 

Por tanto, nos hemos convertido, en esa oda humana del caballo, donde nos capturaban, nos doman y nos domestican, el pastor ejerce el poder sobre nosotros, su rebaño, nos agrupa, nos guía y nos conduce.

 

Es entonces cuando podemos plantear la posibilidad de que el aula, la clase, sea un elemento mas muerto que vivo, sea un espacio mas vacío que lleno y por tanto, que pueda ser un MAGNÍFICO EJEMPLO DEL NO LUGAR.

 

Así pues, si la clase fuera tu plaza, ¿Cómo te gustaría que fuera? ¿Cómo te sientes en ella?.

Proximanente: la Fase 2. Las entrevistas. En que medida podemos modificar nuestro entorno siendo conscientes de como nos afecta.

 

 

Bibliografía citada en el texto y otras propuestas dadas en la clase:

En general la mayoría de los libros que pongo a continuación no los he leído en su totalidad, son en su mayoría reseñas a libros y autores que se nos han ido aportando en la clase de Geografía Humana:

 

Agustin Garcia Calvo.

David Harvey. Acuñando el término: Desarrollo geográfico desigual

Guilles Deleuze. “Leer los espacios, vivir los lugares

Ignacio Fernandez de Castro.

Marc Auge. Los no lugares. Espacios del anonimato. Antropología sobre la modernidad (1993)

Michael Foucault.Vigilar y castigar (1975)

Miquel fernandez. Matar al Chino.145-157

Pedro Garcia Olivo

Rafael Sanchez Ferroso

Roberto Castel.

Yves Barel. “La sociedad del vacío”.

 

Agradecimientos:

Para empezar la mayoría de los tecnicismos y otras teorías utilizadas son dadas por el profesor Pedro Lopez en su clase de Geografía Humana, por tanto, darle las gracias por mostrarnos este conocimiento que nos sigue generando reflexiones sobre nuestra manera de sentir y vivir la vida.

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